La reina del marisco. La langosta de Menorca

A partir de la primavera, comienza la temporada de langosta en Baleares. Pequeñas embarcaciones salen a diario en busca de este tan preciado crustáceo, muy valorado en la gastronomía de las islas. Concretamente, la isla de Menorca tiene fama de ser uno de los lugares donde mejor se come este manjar; dicen que su sabor es inigualable.

Si hablamos de historia gastronómica en Menorca, tendríamos que remontarnos a mediados del siglo XX con la llegada de los primeros turistas que llegaban en el ferry Menorca en busca de los placeres del Mediterráneo. Cuentan las historias, que antes los pescadores las desechaban, con excepción de un visionario que descubrió el placer de tan preciado manjar, Gabriel Arguimbau que comenzó a exportarlas al sur de Francia y seducir los paladares exquisitos de la Belle Époque.

En la actualidad, el ferry Menorca suele ser uno de los trayectos más demandados por los visitantes que viene a degustar la Caldereta de langosta, principal reclamo turístico-gastronómico. Sin embargo, este manjar es un plato reciente en la gastronomía menorquina, pues no hay ninguna referencia a ella en los libros de cocina anteriores a los años 70. El origen de este plato se le atribuye a los hermanos Pérez de Pollensa, que aprovechaban las langostas heridas para realizar una caldereta de pescador con el hornillo a bordo de los barcos de pescas. El experimento resultó estar tan exquisito que cuando los hermanos se reunieron con los amigos comenzaron a cocinar las primeras calderetas elaboradas en cazuelas de barros como las que se sirven hoy en día en los restaurantes.

Pero este exquisito crustáceo puede cocinarse de muchas otras formas y una de las mejores formas para los meses que aprieta el calor es en forma de ensalada. Tras asar la langosta e n las brasas de madera de encina, se colocan encima de una ensalada a base de lechuga romana, tomates y cebolla. Todo regado con aceite de oliva y un toque de picante artesanal. También son recomendables las langostas con cebolla o pimientos, o a la brasa con Alioli… Y otro de los guisos autóctonos es la Panadera, una sopa a base de patatas. Eso sí, los pescadores afirman que la mejor forma de comerse las langostas es frita, pero no una langosta cualquiera, debe ser aquella que está mudando el caparazón y corre el peligro de ser devorada por sus compañeras. Es la denominada Langosta Mollasa, que se fríe entera y se hincha como si de un buñuelo se tratase. Este es un placer reservado exclusivamente a los pescadores y su usted es el turista que llega en el ferry Menorca en busca de las cosas típicas, le aseguramos que no va encontrar ningún restaurante que le sirvan esta especialidad, para ello debe de fundirse con los isleños y ganarse su confianza. ¡Suerte!

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